El ocaso del carbón en el mix energético español: una transición histórica
Analizamos la evolución, el declive y el cierre de las centrales térmicas de carbón en España, un proceso marcado por la normativa europea, cambios en el mercado y una apuesta firme por la transición
Por Equipo Utilify · mercados · 12 min de lectura
El peso histórico del carbón en España
Durante más de un siglo, el carbón fue el pilar fundamental del desarrollo industrial y energético de España. Desde las primeras explotaciones mineras a finales del siglo XIX, vinculadas al ferrocarril y a la expansión industrial, hasta su consolidación como la fuente dominante para la generación de electricidad durante gran parte del siglo XX, este combustible fósil definió el perfil socioeconómico de diversas regiones, principalmente en el norte y el noreste peninsular.
Hasta bien entrado el siglo XXI, las centrales térmicas de carbón garantizaban una parte significativa de la demanda eléctrica nacional. No obstante, el impacto ambiental asociado a su combustión —tanto en términos de emisiones de gases de efecto invernadero como de contaminantes atmosféricos locales— y la creciente competitividad de las energías renovables han reconfigurado radicalmente el sistema eléctrico español.
La Decisión 2010/787/UE y el fin de las ayudas
El punto de inflexión definitivo para la minería del carbón en España llegó con la Decisión 2010/787/UE del Consejo Europeo. Esta norma europea, aprobada el 10 de diciembre de 2010, estableció un marco estricto para las ayudas estatales destinadas a facilitar el cierre de minas no competitivas. La política de la Unión Europea dejaba de justificar el apoyo financiero indefinido a explotaciones mineras que no lograban sobrevivir sin subvenciones públicas, marcando una fecha límite para el fin de esta actividad.
Como resultado directo de esta normativa, el 31 de diciembre de 2018 se produjo el cese de la actividad extractiva de carbón en la mayor parte del territorio nacional. Este proceso fue acompañado por diversos planes plurianuales diseñados para minimizar el impacto en las cuencas mineras, centrados en el apoyo a los trabajadores y en la búsqueda de actividades económicas alternativas.
El cierre masivo de centrales: el 30 de junio de 2020
Paralelamente al cierre de las minas, la generación eléctrica a partir de carbón enfrentó el desafío de la Directiva de Emisiones Industriales (DEI), que exigía inversiones millonarias en sistemas de desnitrificación y desulfuración para continuar operando bajo estándares ambientales europeos. Muchas compañías propietarias de centrales optaron por no realizar estas inversiones ante la falta de rentabilidad económica, agravada por el encarecimiento de los derechos de emisión de CO2 en el mercado europeo.
El 30 de junio de 2020 se convirtió en una fecha histórica para el sector: siete de las 15 centrales térmicas operativas en España cesaron su actividad simultáneamente. Entre las plantas afectadas se encontraban instalaciones emblemáticas como Compostilla II (León), Andorra (Teruel), Velilla (Palencia), Narcea (Asturias), La Robla (León), Meirama (A Coruña) y Puente Nuevo (Córdoba).
Los planes de transición justa
España abordó este proceso mediante un enfoque integral denominado "Transición Justa". El hito normativo y de concertación social fue el *Acuerdo Marco para una Transición Justa de la Minería del Carbón y Desarrollo Sostenible de las Comarcas Mineras (2019-2027)*, firmado el 24 de octubre de 2018 entre el Gobierno, sindicatos y empresarios.
Posteriormente, en abril de 2020, se alcanzó un segundo pacto sectorial: el *Acuerdo por una Transición Energética Justa para las centrales térmicas en cierre*. Este compromiso buscaba garantizar el acompañamiento laboral para los trabajadores, facilitar la recolocación en otras actividades de las empresas energéticas y fomentar la inversión en proyectos de energías renovables y economía circular en las zonas más golpeadas por los cierres.
Situación actual del carbón en el mix eléctrico
En el contexto actual, el carbón desempeña un papel prácticamente residual en el sistema eléctrico español. Según los informes de Red Eléctrica, la generación a partir de esta tecnología ha caído a niveles mínimos, representando en años recientes apenas entre el 1% y el 1,5% de la producción total, muy por debajo de la eólica, la fotovoltaica, la nuclear o la hidroeléctrica.
La transición hacia un sistema liderado por fuentes renovables ha consolidado una tendencia imparable. La estabilidad del sistema se apoya ahora en tecnologías de respaldo más eficientes y bajas en emisiones, como los ciclos combinados de gas natural y el almacenamiento, frente a un modelo de carbón que ha completado su ciclo en menos de una década en el panorama energético español.